martes, 16 de noviembre de 2010

La recesión económica se está convirtiendo en una crisis, pero, afortunadamente para nosotros, la humanidad sólo reacciona cuando la situación se vuelve muy, muy mala.
Menos mal que se trata de una crisis financiera y no medioambiental porque de otro modo estaríamos viendo un planeta muerto en lugar de sólo un mercado de valores negativo.
Pero tenemos que empezar a buscar una nueva manera de vivir, porque la tendencia actual de enriquecimiento y beneficio, por encima de la salud y el bienestar, ha demostrado ser un grave error. Cuando se considera que la India y China necesitan el doble de la producción actual de petróleo para alcanzar el mismo nivel de vida que disfrutan los estadounidenses, entonces es obvio que nuestro modelo económico actual no puede soportar tal nivel de desarrollo.
Sólo podemos tener un futuro diferente si alguien pone un montón de ideas sensatas sobre el tapete: ideas que ofrezcan una solución que de esperanza a todos, propósito y un sentido de justicia. Parece muy poco probable que estas ideas provengan de la actual cosecha de gobernantes. Diciéndolo cortésmente la gestión de la Tierra ha sido torpe y la prueba de esta incapacidad pudo verse en la cumbre del G8 en Japón.

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